La promesa incumplida de Prometeo y la reducción de impuestos

Autor: Carlos Grau Pérez *

Los errores poseen su valor,
aunque solo en alguna ocasión;
no todo el mundo que viaja a la India
descubre América (1)

La mitología griega establece que Zeus, el rey de los dioses, recompensó a Prometeo y a su hermano Epimeteo por su lealtad y les concedió el derecho de crear a las primeras criaturas que habitarían la Tierra. Epimeteo creó a los animales, Prometeo creó al hombre y, sabiendo que necesitaría alguna forma de protección, le preguntó a Zeus si permitía que los humanos manejaran el fuego. Zeus se negó diciéndole que el fuego era sólo para los dioses. Prometeo se comprometió, entonces, a no entregar el fuego a los humanos.

No obstante, Prometeo incumplió su promesa y entrego el manejo del fuego a los hombres. Al enterarse Zeus, como castigo lo encadenó a una roca donde nadie lo encontraría. También quiso castigar a los humanos. Creó entonces a la bella Pandora para que conquistara y se casara con Epimeteo. Como regalo de casamiento les envió una caja que fue aceptada, a pesar de la advertencia realizada por Prometeo a su hermano de no recibir ningún regalo de Zeus, que traería una gran desgracia a los mortales.

El debate económico en torno a las rebajas de impuestos

Hace pocos días el Presidente de la República reiteró el anuncio de reducir el IRPF y el IASS en el próximo año. Una reducción de impuestos suele ser bienvenida, particularmente por quienes se ven beneficiados.

¿Quiénes se benefician de las rebajas de impuestos? Si bien la respuesta parece sencilla, no lo es tanto, si además de los efectos directos de las rebajas se consideran también los efectos indirectos. La consideración de estos últimos da lugar a la controversia.

Los beneficiarios directos de las rebajas de impuestos son aquellos contribuyentes que ven reducidas sus obligaciones tributarias. Sobre este punto no existe controversia.

No obstante, como dato anecdótico puede mencionarse que ante la propuesta de rebaja de impuestos del Presidente Donald Trump, un grupo de 400 millonarios firmaron una carta pidiendo al Congreso de los Estados Unidos que no apoyara la propuesta. La misiva decía: “… creemos firmemente que la forma de crear más trabajos de calidad y fortalecer la economía no es mediante reducciones de impuestos para los que más tenemos«.

Para los promotores de las rebajas de impuestos, éstas generan efectos en la economía favorables para los beneficiarios directos, pero también, indirectamente, a otras personas. Al aumentar el poder adquisitivo de algunos contribuyentes, y al disminuir la disponibilidad de fondos para financiar el gasto público, se generan cambios en la dinámica económica. Para los defensores de las reducciones de la imposición a los ricos, estos cambios serían positivos, aunque la evidencia de lo sucedido en las últimas décadas no avala esa presunción.

Entre la evidencia disponible se encuentra un trabajo publicado recientemente por investigadores de la London School of Economics and Political Science, en el que, empleando datos de 18 países de la OCDE para las últimas cinco décadas, se estima el efecto causal de los principales recortes fiscales para los ricos sobre la desigualdad de ingresos, el crecimiento económico y el desempleo (2).

Como resultado de la investigación se encuentra que las principales reformas que reducen los impuestos a los ricos conducen a una mayor desigualdad, la que no se revierte  aún en el mediano plazo. En el trabajo también se concluye que estas reformas no tienen ningún efecto significativo sobre el crecimiento económico, y no contribuyen a reducir el desempleo.  Resulta entonces que los firmantes de la carta enviada al Congreso de los Estados Unidos tenían razón.

Cabe mencionar por último, el reciente y fallido intento de rebaja de impuestos en Inglaterra. El mes pasado la entonces primera ministra británica Liz Truss y su ministro de economía, Kwasi Kwarteng, anunciaban la que se consideraba la mayor reducción de impuestos en el país en los últimos cincuenta años.

Truss y  Kwarteng diez años antes habían publicado el libro Britannia Unchained (“Gran Bretaña desencadenada”) en el que se hacía un fuerte alegato por la economía de mercado, recomendando entre otras cosas, la reducción de impuestos. La historia había puesto a los autores del libro en el lugar donde podían predicar con el ejemplo. Mientras que a Prometeo lo desencadenó Heracles, a Gran Bretaña la desencadenaría la reducción de impuestos.

En el Reino Unido existen actualmente cuatro tramos del IRPF con las siguientes tasas 0%, 20%, 40%, y 45%. Una de las medidas del paquete propuesto era eliminar la tasa marginal más alta, la de 45% y reducir la de 20% a 19%. A su vez, también se proponía dejar sin efecto el incremento previsto en la tasa del impuesto a las empresas, que pasaría de 19% a 25% el próximo año.

El anuncio de la reducción de impuestos desencadenó una crisis de confianza en el Ejecutivo de Truss lo que hizo que se desplomara el valor de la libra y se disparara la prima de riesgo país. Las críticas a la propuesta no vinieron solo de la oposición, de las agencias de riesgo, y de los organismos internaciones. Entre las críticas más severas se encuentran las realizadas por el FMI. También surgieron críticas en el seno del Partido Conservador, varios diputados expresaron su desacuerdo públicamente y amenazaron con votar en contra del plan. Buena parte de quienes se opusieron al paquete presentado por Truss reclamaban una reducción del gasto público que acompañara la reducción impositiva.

Finalmente, con el diario del lunes sabemos que el plan quedó sin efecto, y que tanto Truss como Kwarteng perdieron la oportunidad de predicar con el ejemplo. La respuesta que dieron los mercados al paquete fiscal que propusieron no les ayudó, sino que por el contrario, les indicó que el horno no está para esos bollos.

Parece mentira las cosas que veo…

Hace unos días se pudo ver en un canal de televisión un intercambio en torno a temas tributarios. Entre los panelistas había economistas y contadores que pueden ser considerados a priori como expertos en la materia.

Todo transcurría de manera previsible, hasta que en determinado momento se generó un punto de inflexión. Una de las panelistas preguntó ¿está mal que se le alivie la carga del IRPF a una madre a cargo de tres hijos con un sueldo líquido de 28.500? (3). La pregunta, tal como fue formulada, tenía un problema: ninguna persona con un sueldo líquido mensual de 28.500 pesos paga IRPF en nuestro país. Afortunadamente, otro de los panelistas inmediatamente indicó el error (4). El sueldo líquido mensual para que una persona con tres hijos a cargo pague IRPF debe ser superior a los $ 42.492, valor casi  50% superior al planteado por la panelista. Si consideramos que la persona también cobra aguinaldo y salario vacacional, el salario líquido promedio mensual para ser contribuyente del IRPF es de $ 48.393.

A los pocos días, en otro programa de televisión un integrante del actual equipo económico del gobierno realizó una afirmación similar, argumentando que, con la rebaja del IRPF, se busca favorecer a los sectores de menores ingresos que no reciben transferencias. La jerarca afirmó que el IRPF se comienza a pagar a partir de los 29.000 pesos líquidos (5). Lamentablemente, en esta ocasión, nadie corrigió el error.

Resulta muy llamativo que dos reconocidas economistas afirmen erróneamente que el umbral mínimo para pagar el IRPF corresponde a un ingreso líquido mensual de 29.000 pesos. Todo indica que la confusión es consecuencia de no tener en cuenta la forma cómo se liquida el IRPF en nuestro país, por lo que vale la pena aportar una simple explicación, para facilitar la comprensión a quiénes no están familiarizados con los temas tributarios. En Uruguay, para la liquidación del IRPF se adoptó un esquema que no es el habitual a nivel internacional. El pago de cada contribuyente surge de restar al monto a pagar antes de deducciones, el valor de éstas, y solo cuando esta diferencia es positiva surge la obligación de pagar.

En el Cuadro se muestran los umbrales mínimos a partir de los cuales se debe pagar IRPF, expresados en términos de ingresos líquidos mensuales. Como entre las deducciones que admite el IRPF se incluye un monto por hijo a cargo, el umbral mínimo para tener que pagar el impuesto depende de la cantidad de hijos que el contribuyente tenga a cargo. En la determinación de los umbrales que se presentan a continuación, no se consideran las deducciones por préstamos hipotecarios, ni tampoco el crédito fiscal por el pago de alquileres. Se considera que la persona no tiene cónyuge a cargo. En caso de incorporar estos conceptos, los valores de los umbrales serían aún mayores.

Umbral de Ingresos líquidos mensuales para tener que pagar IRPF

Sin hijos a cargo 3 hijos a cargo
Sin Aguinaldo ni Salario Vacacional $ 31.730 $ 42.492
Con Aguinaldo y Salario Vacacional $ 36.137 $ 48.393

 

En síntesis, el problema de plantear en forma errónea un umbral de 29.000 pesos para tener que pagar IRPF radica en no considerar las deducciones que admite el impuesto.

Una cosa que los expertos saben, y que quienes no son expertos no saben, es que saben menos de lo que los no expertos creen que saben (6). La afirmación precedente debería ser un llamado a la responsabilidad a los profesionales que, con la leche tibia de cada mañana y con cada canción, son formadores de opinión pública.

Un aspecto vinculado a este debate que vale la pena mencionar es el papel que tiene la información que se pone a disposición de la ciudadanía, ya que a partir de esta también se forma opinión pública. Quién no cuenta con la medición de un termómetro recurre a la sensación térmica.

Desde el año 2008, la DGI ha venido publicando en forma ininterrumpida, un informe acerca de la recaudación del IRPF y del IASS de cada año (7). No obstante, el contenido de los informes se ha visto fuertemente restringido a partir del año 2020. La restricción de la información que se aporta a la ciudadanía implicó, sin duda, un retroceso en términos de transparencia y, por cierto, no ha contribuido en absoluto a generar las condiciones necesarias para tener un debate público de calidad sobre estas cuestiones.

Entre la información que se eliminó se encuentra, por ejemplo, la referida a la cantidad de contribuyentes de IRPF según su nivel de ingreso. Contar con esa información dejaría de manifiesto los umbrales mínimos efectivos para generar la obligación de pagar el IRPF y nos hubiera ahorrado una discusión, que nunca debió haber existido, al menos si se pretende que el debate no ponga en entredicho la veracidad de los datos aportados por la DGI.  A río revuelto ganancia de pescador.

Por último, cabe recordar que hay quienes han afirmado que el IRPF implementado en nuestro país no es un impuesto a la renta ya que no tendría, según ellos, deducciones. Una cosa es no tener deducciones y otra muy distinta es hacerlas desaparecer por arte de magia.

No me hablen más de él, no me hablen más por él, que yo lo veo en cada esquina…

A la luz de estas controversias, vale la pena analizar la pertinencia de la rebaja del IRPF y del IASS, dejando ahora de lado la discusión de cuáles son los valores mínimos de ingresos del trabajo que determinan la obligación de pagar IRPF.

Tomemos como referencia el ejemplo ya mencionado: una madre que tiene tres hijos a cargo y recibe un salario líquido, es decir en la mano, de 28.500 pesos. Una vez que sabemos que con el IRPF no la podemos ayudar, ¿qué hacer? Una posibilidad es cruzarnos de brazos, a pesar de nuestro acuerdo previo: ¿No necesitan estas madres que se les afloje un poco el cinturón, aunque no sean contribuyentes del IRPF?

Subir las franjas del IRPF beneficiaria a sectores de mayores ingresos, para muchos de los cuales seguramente no es esencial, aunque claro está, les venga bien y apoyen la medida, pero no favorecería a quienes más lo necesitan (nuevamente, la madre con 3 hijos con un salario mensual inferior a $ 48.500). ¿Por qué destinar fondos públicos para incrementar el ingreso disponible de los sectores de mayores ingresos?

Una de los conceptos que los estudiantes de economía aprenden en sus primeros cursos es el de “costo de oportunidad”. Cuando se debe asignar un recurso escaso que admite usos alternativos, no es suficiente con alcanzar un determinado beneficio. Se debe asignar el recurso al destino que genere el mayor beneficio posible. De Perogrullo ¿no? Lo que no es de Perogrullo es definir cuáles son los beneficios que se están teniendo en cuenta. Me temo que pueda haber variables ocultas, o no explicitadas; es decir, puede que se esté gritando tero en una parte, teniendo el nido en otra.

Entre los argumentos que se esbozan se incluyen aspectos distributivos: aflojarle el cinturón a los que tienen bajos ingresos, pero no tan bajos como para recibir transferencias… En la medida en que se trata de un incremento del ingreso disponible, que en forma selectiva deja fuera a las personas de menores ingresos, cualquier estudio serio que se realice catalogaría a esta iniciativa como una medida regresiva desde el punto de vista de la distribución del ingreso. Existen múltiples alternativas de asignar los fondos que se van a destinar a la rebaja del IRPF y del IASS que generarían un mejor impacto distributivo.

Por tanto, parece más verosímil encontrar la explicación para avanzar en esta medida en la necesidad de cumplir una promesa electoral, la que, además, puede ser usada como carta de presentación al momento en que se instale la campaña de cara a las próximas elecciones. Ya sabemos lo que le pasó a Prometeo por incumplir una promesa, pero no debemos perder de vista el contexto: cuál fue el motivo del incumplimiento, proteger a los humanos. De todas formas, esa historia todavía no se terminó de contar, falta por conocer lo sucedido con Pandora.

Hermano te estoy hablando quizás me puedas oír, aquí no hay ningún misterio…

En el año 2021 el 18% de los niños menores de cinco años vivían en hogares pobres, mientras que el porcentaje de personas mayores de 65 años que se encontraba en esa situación no llegaba al 3%. Recientemente el INE publicó por primera vez un informe acerca de inseguridad alimentaria. Del mismo surge que a junio de este año la inseguridad alimentaria moderada o grave alcanzaba a más de 200.000 hogares con niños menores de seis años. Todo esto ocurre a pesar de los fondos públicos adicionales que se están destinando a la primera infancia.

Para alcanzar un determinado resultado no alcanza con avanzar en la buena dirección; también es necesario hacerlo con suficiente vigor. No hay que perder de vista que las condiciones necesarias no tienen por qué ser, a la vez, suficientes. A quién haya demostrado alguna vez teoremas, seguramente, esto le traiga recuerdos.

No obstante, la suficiencia o insuficiencia de las transferencias realizadas a los hogares más vulnerables para reducir la pobreza infantil está en debate. «Lo que es cierto es que (la pobreza infantil) no mejoró … pese a las transferencias monetarias; no tengo una respuesta explicativa para eso. Hemos pensado y no la tenemos«, afirmó, recientemente, el Director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP). De la afirmación se desprende que la razón para el gobierno no es, necesariamente, la insuficiencia de las transferencias, aunque al decir que no se tiene una explicación, tampoco la insuficiencia de recursos quedaría descartada.

Con la LUC se transformó la Unidad de Asesoramiento y Monitoreo de Políticas, que fuera creada en 2005 en la Agencia de Monitoreo y Evaluación de Políticas Públicas (AMEPP). A la Agencia se le asignó el cometido principal de realizar el monitoreo y la evaluación de las políticas públicas que fije el Poder Ejecutivo, como forma de maximizar la eficiencia administrativa, a cuyo efecto actuará con autonomía funcional e independencia técnica.

Seguramente la Agencia se encuentre evaluando las causas de por qué, a pesar de las transferencias y de que la economía está creciendo, no se observan mejoras en la situación en la que se encuentra la infancia en nuestro país. Es de esperar que, a partir de las evaluaciones, se aporten medidas concretas para revertir rápidamente la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran nuestros niños.  Hay cosas en que las sociedades no se pueden dar el lujo de no resolver rápidamente, al menos de agotar los esfuerzos para lograrlo. Por tanto el costo de oportunidad de destinar recursos públicos a reducir el IRPF y el IASS es muy alto.

Y tú verás que el mundo no está embrujado, que es tan real como…

La negativa de Zeus a que los humanos pudieran manejar el fuego colocó a Prometeo ante el dilema de tener que elegir entre dos “bienes”: cumplir la promesa o proteger a los hombres. Debió elegir entre cumplir con lo acordado con Zeus y defraudar a los hombres; o cumplir con su compromiso moral de proteger a los hombres y defraudar a Zeus, asumiendo, en este último caso, costos personales.

Las decisiones que se toman en relación a la asignación de recursos públicos genera a los gobiernos dilemas similares al que enfrentó Prometeo. Las decisiones que finalmente se toman  revelan sus preferencias, revelan cuáles son sus prioridades.

La opción de Prometeo provocó la venganza del poder encarnado en Zeus. Su estrategia para vengarse de los humanos consistió en hacer de Pandora, además de una mujer hermosa, una mujer curiosa para tentarse por conocer el contenido de la caja, que como regalo de bodas enviara Zeus, la que finalmente abriría.

La caja estaba llena de males. Al abrirla escaparon y se extendieron por la tierra, la pobreza, el sufrimiento, las guerras, el hambre, las enfermedades… que afectarían a la humanidad. Cuando Pandora intentó cerrarla, sólo quedaba en el fondo de la caja la esperanza, el único bien que los dioses habían introducido en ella. Se dice que de aquí surge la expresión, la esperanza es lo último que se pierde.

Para terminar uno podría preguntarle al lector, ¿qué piensa que hubiera hecho Prometeo enfrentado a decidir entre transferir fondos públicos a las personas de mayores ingresos de nuestro país, o dedicar esos fondos a personas de menor ingreso? Pero claro, se trata de un ejercicio teórico, por las dudas cabe recordar que la decisión en realidad está en otras manos.

Por suerte, en la caja enviada por Zeus quedó la esperanza, la que algunos identifican con el sueño del hombre despierto, ese hombre al que lo desvela encontrar la manera de que los males que se escaparon de la caja vuelvan a estar en su interior y entonces Pandora tenga la posibilidad de redimirse volviéndola a cerrar.

 

Referencias

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(*) Carlos Grau Pérez es Economista, Investigador del CINVE. Master en Economía por la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica 

Foto de Christian Paul Stobbe en Unsplash

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